“Mujer”, es una nota donde se rescatan momentos,
situaciones, anécdotas, trabajos, investigaciones, que cuentan el rol y la
participación de la mujer en todos los aspectos de la vida. Retomando algunos
sucesos de ayer y de hoy, personajes de la historia argentina y del mundo,
profesionales e investigadores comprometidos con los estudios de género y
diversidad, en diferentes contextos, es que se hará un relato que pretende
recuperar a la mujer como protagonista imprescindible de nuestra historia.
Mujer indígena y
decolonialidad
“…si aprendemos a
desear lo que el blanco desea, estamos perdidos. Bueno, sí aprendemos a desear
lo que el patriarca desea, estamos perdidos. Tenemos que inventar otras formas
de deseo, sino vamos a reproducir el mundo, pero con polleras.” (Rita Segato)
En este primer apartado, tomaremos las palabras de la
antropóloga Rita Segato, en la entrevista realizada por Tercer Cordón, “Feminismos
Originarios”, donde nos relata una experiencia diferente de ser feminista.
Rita plantea la idea de un feminismo de-colonial, y
reflexiona sobre lo que ella cree un problema fundamental, que es la estructura
colonial que aún persiste en el estado. Rita se pregunta: ¿Cómo vamos a
resolver el problema de las mujeres pensando las políticas publicas y las leyes
en un Estado que nunca dejo de ser colonial y que tiene como finalidad la
defensa de la propiedad por encima de la defensa de la vida?
Continúa
diciendo que debemos volver los ojos hacia
otras mujeres con otras experiencias en la defensa y continuidad de la vida,
como es la experiencia de las mujeres de las comunidades originarias. Es una
comunidad que no participa plenamente en el Estado, comunidades semiabiertas, que
sacan la mano, toman los recursos y derechos que el Estado ofrece, pero cierran
la puerta rápidamente, porque el Estado es colonial y es un enemigo histórico
por excelencia, todavía presente.
De la mano de la idea de de-colonializar, Rita
remarca lo que significa la lucha feminista para las mujeres originarias. Lejos
de hacer referencia a la igualdad de género, hacen hincapié en la
complementariedad de estos.
“Hay una
jerarquía ahí. La mayor parte de los pueblos mantienen una jerarquía de
prestigio de lo masculino y de lo femenino y sus tareas. Pero es una pequeña
jerarquía y no un patriarcado como el patriarcado moderno (…) Entonces ese
sujeto englobante, ese sujeto universal, ese hombre con H mayúscula, no existe
en el mundo de las comunidades. Existen los hombres y las mujeres, son dos
grupos de personas diferentes, a veces organizados jerárquicamente. Son desiguales,
pero son diferentes.”
Una mujer indígena que es propicio traer para este
momento, es el ejemplo de lucha de Juana Azurduy Bermúdez. Nació en Toroca,
Sucre, Bolivia. Reconocida por ser patriota del Alto Perú que luchó en la
guerra de la independencia hispanoamericana por la emancipación del Rio de la
Plata contra el Reino de España, asumiendo la comandancia, acompañada por más de
200 mujeres indígenas a caballo, el 3 de marzo de 1816, derrota a las tropas
españolas.
Mujer y
maestra[1]
La idea de este segundo apartado es hacer una breve
reflexión del rol de la mujer en la educación, y la importancia de visibilizar
este hecho como un antes y un después de la historia en la educación argentina.
En el año 1884, que, para ese entonces, la educación
de nuestrxs ninxs estaba comandada por la iglesia católica y sus curas, se
promulga en nuestro país, la Ley 1420, que, entre sus tantas cosas detalladas,
declara la educación obligatoria, gratuita y laica. De la mano de esta
iniciativa, es que se construyen los colegios normales para la formación de
maestras.
Este suceso, en ese entonces, era vista por las
mujeres como una posibilidad de un futuro fuera de la casa y lejos de
convertirse en cuidadoras, para formarse como maestras. Contrariamente a este
pensamiento, la formación de educadoras era destinada a las mujeres con la idea
de que tenían un potencial para el cuidado, cargado de sensibilidad por su
género.
Fue, de esta manera, que las mujeres comenzaron a
pensar en otra vida que no fuera la búsqueda de su futuro esposo, el formar una
familia y tener hijos, y comenzaron a reunirse entre ellas, en los ámbitos que
compartían para poner en debate y discutir este rol impuesto socialmente, al
cual sentían no pertenecer.
Mujer madre y
familia
“Se tiene que hablar este tema en cualquier
familia. Tienen que saber que hay chicos así, entonces va a haber menos
discriminación, y vamos a evitar que una persona trans que sufrió muchísimo en
su adolescencia vaya a pensar en el suicidio a los veinte años”
(Gabriela Mansilla)
Aquí me interesa hablar de la experiencia vivida por Gabriela
Mansilla, mujer y madre, ejemplo de lucha y persistencia, y su hija, una niña
trans, volcada en un libro que se titula “Yo nena, yo princesa”.
Luana, nació varón y desde ese momento expreso su
descontento. Sin poder hablar, se manifestaba de las maneras posibles para que
su familia lo entendiera. Sus primeras palabras fueron “yo nena” y es en ese
momento que Gabriela comienza una lucha, junto a su hija, por el reconocimiento
de sus derechos y de su identidad auto-percibía.
Una mujer que se enfrenta al abandono y el maltrato de su
pareja, a la discriminación de la sociedad, a la exclusión de su entorno. A su
vez, acompañada por familiares, amigas, directivos del jardín donde concurría
Luana, la CHA y Centro de Salud Mental Cooperativo Atico, en el año 2013
consiguió que el estado, primer antecedente en la historia, reconociera la
identidad de género asumida por una niña, otorgándole el nuevo DNI con el
nombre que ella misma eligió.
La
pelea de Gabriela y de Luana contra la hegemonía del patriarcado, fue una pelea
que sobrepaso los límites de los saberes y las prácticas profesionales, también
de las políticas que se despliegan sobre la infancia.
“Este diario de
Gabriela es, sin dudas, una historia de amor y de lucha inagotables. Pero
también es un ensayo y una reflexión profunda y extraordinaria sobre los
prejuicios y los saberes instituidos, tan próximos muchas veces a la ignorancia
y la ignominia con los que nos enfrentamos día a día. Una historia en la que el
desafío, la perseverancia y una encantadora forma de inteligencia se enfrentan
a los problemas de lo cotidiano, de los vínculos sociales y de nuestra relación
con las instituciones” (Prologo de Valeria
Pavan)
Otra historia de madres guerreras, luchadoras incansables
que no se puede dejar de mencionar, es la historia de las Madres y Abuelas de
Plaza de Mayo.
En el trascurso de la Dictadura Cívico Militar de 1976, el
modelo de adoctrinamiento social, con la idea macabra de terminar con lo que se
consideraba subversivo, torturó y desapareció a 30 mil mujeres, hombres y niñxs,
en nuestro país.
De aquí es que nace la organización Madres de Plaza de Mayo,
mujeres que se preguntaban dónde estaban sus hijos desaparecidos.
Las mismas comenzaron a reunirse en la Plaza de Mayo con ese
nombre en abril de 1977. Al principio permanecían sentadas, pero al haberse
declarado el estado de sitio, la policía las expulsó del lugar. Luego, para
identificarse como grupo en la peregrinación a Luján en octubre de 1977,
decidieron ponerse un pañuelo blanco en la cabeza. De esa manera surgieron los
dos símbolos que las representan: las marchas todos los jueves alrededor de la
Pirámide de Mayo, y el pañuelo blanco en la cabeza.
Mujer y guerra
Aunque en la historia se invisibilice, las mujeres tuvieron
un rol fundamental en las guerras de la historia de nuestro mundo.
En 1914, las mujeres ocupaban más de 5 millones de puestos
de trabajo en fabricas de municiones, oficinas y hangares donde se construían
aviones de guerra. También ellas eran las encargadas de tejer para los
combatientes y participaban en voluntariados de la cruz roja, como enfermeras
que atendían a los soldados heridos.
Las mujeres en épocas de guerra eran las primeras y únicas
sostenedoras del hogar, ante la ausencia de los hombres, histórico sostén
económico. El empleo remunerado, mostraría que las mujeres eran muy capaces en
diversos campos de la actividad laboral.
Estos sucesos cambiaron la perspectiva de lo que las
mujeres podían hacer fuera de sus hogares y el rol que ocuparían en la
sociedad.
Mujer religión y
sociedad
“Como católicas
adherimos al núcleo de fe, a Jesús y al evangelio, pero disentimos con la
postura de la jerarquía en temas de sexualidad y reproducción. Y en esa
oposición nos reafirmamos como católicas. Sabemos que ocupamos un lugar
incómodo. Estamos en el filo de la navaja porque nos oponemos desde nuestra
identidad como católicas. Podríamos plantarnos en la vereda de enfrente, pero
decidimos estar adentro.” (Marta Alanis)
La historia y sus antecedentes indican que la religión fue
y sigue siendo una gran piedra en el camino para el crecimiento de la mujer en
la sociedad.
Desde la iglesia, sobre todo la católica, por ser
hegemónica, se ha puesto a la mujer como procreadora de la especie humana, al
cuidado de su hogar, hijxs y esposo.
La lucha de los movimientos feministas y los avatares de la
sociedad, pusieron en crisis esta imposición, por lo que las mujeres comenzaron
a deconstruir, solas y juntas, estas ideas naturalizadas, para poner un grito
global contra el patriarcado.
Así, por ejemplo, actualmente en la Argentina tenemos la
Ley de paridad de género en listas electorales[2] y está en pleno debate el proyecto de Ley de
interrupción voluntaria del embarazo[3],
ambas impulsadas por la actual Diputada Nacional Victoria Donda Perez.
Respecto a este último proyecto mencionado, existe en
Argentina, lo que se llama La Campaña Nacional Por el Derecho al Aborto Legal,
Seguro y Gratuito, una alianza federal amplia y diversa, que recupera la lucha
desarrollada por el derecho al aborto legal. Se
estima que entre 370 y 500 mil mujeres practican abortos clandestinos al año. Desde
la recuperación de la democracia a la actualidad, han muerto 3 mil por esta
causa. La mayoría eran mujeres pobres, cuyos abortos clandestinos eran
inseguros.
Por otro lado, existe una campaña conocida como “provida”, en
contra de la interrupción voluntaria del embarazo, más parado en la moral
religiosa, cualquiera que sea el motivo del embarazo no deseado, encabezada, entre otrxs, por Héctor Aguer, arzobispo
de La Plata, quien representa a lo más conservador y reaccionario de la iglesia
argentina.
Marta Alanis se dio cuenta de que era feminista cuando hace
25 años escuchó a una monja brasilera explicando lo que era el patriarcado.
Estaba en un seminario de Ivone Gebara, una filósofa considerada una de las
referentes de la teología feminista. Alanis creía en Dios desde chica, pero su
oposición a la jerarquía de la Iglesia empezó en los setenta con la militancia
que la llevó al exilio. Estuvo en Francia y en México antes de aterrizar cinco
años en la revolución sandinista de Nicaragua. Ahí conoció a los curas y
hermanos Ernesto y Fernando Cardenal y entendió que el cristianismo podía ser
revolucionario de la mano de los movimientos populares. Ya de vuelta en
Argentina encontró en la defensa de los derechos de las mujeres el vínculo
entre la religión y la militancia. (Extraído de la entrevista realizada por
Arlen Buchara a Marta Alanis)
Marta es titular de Católicas por el Derecho a Decidir, una
organización que considera que ser creyente y estar a favor del aborto legal no
es una contradicción. Es una ONG, con pie en Argentina y en toda Latinoamérica y
una de las patas más fuerte de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro
y Gratuito.
Mujer y trabajo
Un suceso mundial que marca la historia de la mujer en el
trabajo y la lucha sindical es el ocurrido el 8 de marzo de 1908. Cerca de 130
trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York, se declaraban en huelga y
ocupaban el lugar donde estaban empleadas. Su reivindicación era conseguir una
jornada laborar de 10 horas, salario igual al hombre y mejores condiciones de
higiene.
El dueño de la empresa ordenó cerrarla y
provocar un incendio, con intención de que las empleadas desistiesen de su
actitud. Sin embargo, las llamas se expandieron, sin poder ser controladas y
las mujeres murieron abrazadas en el interior de la fábrica.
En Argentina existe un hecho que marco de alguna manera un
antes y un después el rol de la mujer en la sociedad, el hogar y el mercado de
trabajo.
La crisis política, económica, social e institucional, del
año 2001, también conocida como el Cacerolazo o el Argentinazo, potenciada por
una revuelta popular generalizada, muchos hombres, sostén económico del hogar,
perdieron sus puestos de trabajo. Las mujeres, a la vanguardia, salieron a la
calle a luchar por el bienestar social y de sus familias, comenzando a hacer
trabajos cooperativos entre lxs vecinxs y ciudadanxs para sobrellevar la
crisis. Entre changas, trueque y ollas populares, se cuidaban entre ellxs,
mientras que persistía un Estado incapaz de garantizar los derechos ciudadanxs.
Nos encontramos en el año 2018 y aunque hablemos de Argentina
y no de Nueva York, es menester rescatar que aun las mujeres continuamos
cobrando menor salario por igual trabajo que el hombre. A esto sumado que
también existe, lo que se denomina en los estudios de género, techo de cristal
a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres. Se trata de un techo
que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide
seguir avanzando.
A pesar de las falencias mencionadas, las mujeres nos
insertamos en el mercado laboral, ocupamos puestos de trabajo, estudiamos y nos
formamos como profesionales y denunciamos el acoso y la desigualdad laboral.
Mujer y política
“Toda persona tiene derecho a participar en el
gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente
escogidos.”
“Toda persona tiene el derecho de acceso, en
condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.”
“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad
del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas
que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por
voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del
voto.” (Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Art. 21)
Aquí resaltare dos momentos culmines en la historia del
mundo y de nuestro país por los cuales las mujeres comenzaron a ser participes
de la historia política de la sociedad.
Allí por el año 1947, María Eva Duarte de Perón, presidenta
del Partido Peronista Femenino, impulsó y logró la sanción de la Ley de
sufragio femenino. Es entonces que el presidente Juan Domingo Perón firma el
decreto que le otorga a todas las mujeres del país el derecho al voto.
Otro antecedente es el conocido movimiento internacional por
la reivindicación del derecho al sufragio femenino llamado las mujeres
sufragistas. Es un movimiento reformista social, económico y político que
promovía la extensión del sufragio a las mujeres, pidiendo la abolición de la
diferencia de capacidad de votación por género.
Mujer y diversidad
"Sexo es a
naturaleza lo que género es a cultura". (Judith
Butler)
En esté ítems retomaremos la palabra de dos reconocidxs
militantes por los derechos de la diversidad y la experiencia del Movimiento
LGBTTTIQ (Lesbianas, Gays, Bisexual, personas Transexuales, Transgénero,
Travestis, Intersexual y Queer).
Judith Butler, filosofa, ha realizado importantes aportes
en el campo del feminismo y la Teoría Queer, entre otros. El aporte que más se
destaca de Butler es la teoría performativa del sexo y la sexualidad. Ella
señala en su obra, la diferencia entre sexo y género, proponiendo la idea de
que el primero es natural, no así el segundo, considerándolo una construcción
cultural. Plantea que tanto uno como el otro
son constructos socioculturales dados en el discurso y en los actos
performativos del mismo.
Butler dedica los primeros tres capítulos a cuestionar las
presuposiciones en torno a los conceptos de sexo, género, deseo y práctica
sexual como elementos configuradores de la identidad. Asimismo, aborda las
distintas visiones teóricas que han tratado de explicar el fenómeno de la
opresión sexual impuesta a los grupos minoritarios y los efectos de está dentro
de la cultura.
Paul Beatriz Preciado, filósofo feminista, seguidor de
Butler, se destaca por sus aportes a la Teoría Queer y la filosofía del género.
Su libro mas reconocido y que hoy es referencia indispensable en la Teoria
Queer, “Manifiesto contrasexual” (2002), reflexiona sobre los modos de
subjetivación e identidad, así como la construcción social y política del sexo.
El Movimiento LGBTTTIQ, en Argentina, se destaca en su pelea por el reconocimiento de la diversidad sexual. Promotores, entre otras cosas, de la Ley de matrimonio igualitario, reconocimiento de los mismos derechos conyugales que tiene las personas heterosexuales, a las personas de género disidente, incluyendo el derecho a la adopción y a la familia homoparental.
Mujer y
envejecimiento
“Sin apartarnos de
la vejez como un proceso heterogéneo, se puede decir que existen cuestiones de
género, nos referimos a los roles, relaciones de poder y jerarquías que
determinan socialmente lo que hombres y mujeres hacen. Estos estereotipos
también marcan sus formas de enfermedad, consultar y morir”. (Margarita Murgieri, vicepresidenta de la Sociedad Argentina
de Gerontología y Geriatría (SAGG))
El
envejecimiento poblacional constituye uno de los fenómenos demográficos más
impactantes mundialmente. Resulta interesante reconocer una característica fundamental
de dicho proceso, tanto en Argentina como en el resto del mundo, las mujeres viven
más años en relación con la población masculina que se incrementa
significativamente a medida que aumenta la edad. Por esta razón es que se dice
que el envejecimiento tiene cara de mujer.
Es por
ello, por lo que este apartado tiene objetivo de potenciar una
concepción de la vejez como etapa activa y productiva, con perspectiva de visibilizar
la participación de la mujer adulta mayor, desde sus experiencias e historias
de vida y de lucha, en el movimiento feminista.
Ejemplo
de esto:
-
Hebe Pastor de Bonafini, con 90 años, es una reconocida
activista argentina por los derechos humanos y una de las fundadoras de la
Asociación Madres de Plaza de Mayo.
-
Isabel Allende, con 76 años, chilena, reconocida
por ser la escritora de lengua española más leída de mundo.
-
Alicia Alonso, con 97
años, cubana, fue muy reconocida por ser una niña que se convirtió en una gran
bailarina. Por una grave enfermedad quedo ciega, pero no por ello dejo de
bailar. Cumplió su sueño de llevar el ballet a Cuba, donde fundó la Compañía de
Ballet Alicia Alonso.
-
Aung San Suu Kyi,
actualmente tiene 73 años, es de Birmania, fue una reconocida activista que
denunciaba la dictadura que atravesaba su país. Amenazada por el mismo
dictador, paso 21 años encerrada en su casa, hablando con la gente de sus
creencias y extendiendo su mensaje de democracia y cambió pacifico.
-
Hillary Rodham Clinton,
nacida en 1947, reconocida por ser la primera mujer al entrar en la política de
los Estados Unidos y llevar a ese ámbito la historia de lucha de la gente de
color que peleaba en contra del racismo y madres solteras esforzándose por
criar a sus hijxs.
-
Jane Goodall, nacida en
1934, hoy tiene 84 años, reconocida por ser Primatóloga y estudiar, a
diferencia de otrxs científicos, a los chimpancés en su hábitat natural, conviviendo
con ellxs y realizando su misma rutina. Así fue que realizó descubrimientos
novedosos sobre esta especie.
-
Yoko Ono, con 85 años en
la actualidad, japonesa, reconocida por ser artista de performance. Colaboradora
con el movimiento por la paz, en contra de la guerra entre Estados Unidos y Vietnam,
junto a John Lennon, se manifestaron recostados en una cama durante una semana
rodeados de cámaras de televisión y periodistas.
Referencia: “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de
Elena Favilli y Francesca Cavallo.
Macarena Ayelén Fernandez Zarlenga
Lic. en Trabajo Social
[1]
Recomiendo
leer “Mujer y maestra” de Viviana Rivero, donde relata la historia de una mujer
que comenzó a formarse para ser maestra en la primera escuela normal creada en
Córdoba, por aquellas épocas donde se promulgo la mencionada ley y el texto de
Beatriz Sarlo “Cabezas rapadas y cintas argentinas”, donde relata la vida de
Rosa del Río, hija de inmigrantes y maestra en un colegio de Villa Crespo por el
año 1920.
[2] Ley 27412: las
listas de candidatxs que se presenten para elecciones de senadores/as
nacionales y diputadxs nacionales y parlamentarixs del Mercosur deben
integrarse ubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el/la
primerx candidatx titular hasta el/la ultimx candidatx suplente.
[3] El Proyecto, que propone la despenalización y
legalización del derecho al aborto en Argentina.

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