Pensamiento feminista en la vejez (ser vieja a los 90 años)

Pensamiento feminista en la vejez (ser vieja a los 90 años)

Esp. Macarena Fernández Zarlenga


Este capítulo titulado “Pensamiento feminista en la vejez (ser vieja a los 90 años)” tiene como objetivo retomar los aportes de las adultas mayores entrevistadas relativos al debate de los derechos de las mujeres e ir conformando un amasado de ideas que se coinciden con el pasar del tiempo, los contextos históricos y los avances en materia de lucha feminista y políticas públicas para dar respuesta a los mismos. 


En este caminar de cambios históricos, sociales y culturales, los datos discursivos destacados de las adultas mayores son, sin duda, importantes considerar al momento de poner en debate la problemática de género que el feminismo intenta poner en agenda, y que tienen absoluta incidencia en los derechos humanos de las mujeres, con una característica destacable: 


“…las mujeres tienen una mayor supervivencia en relación a la población masculina que se incrementa significativamente a medida que aumenta la edad…” (Navarro, M. p.1. 2017) 


Es por ello que las opiniones de las adultas mayores entrevistadas van a ser analizadas como aporte a la perspectiva feminista, haciendo hincapié en la Convención Internacional sobre los Derechos de las personas mayores como un suceso histórico que dio lugar a reconocer a la población adulta mayor como partícipes sociales, sujetos sociales activos, autónomos y capaces de producir ideas. 


“​...Cuando empezó a salir a trabajar eso no significaba que el marido, salvo raras excepciones… raras y honrosas excepciones, hiciera algo de lo de la casa, de lo llamado femenino…”

“…el hombre venía y se sentaba a leer el diario. No pasó con mi marido eso gracias a Dios…”  ​“…y no remunerados, claro, porque en esa época no se consideraba un trabajo...”


​“…claro por eso están pidiendo que los padres tengan más vacaciones en ese sentido para poder estar con la criatura. No sé si en Suecia o algo que ya hay todo eso porque lo necesito tanto el padre como la madre. Y distinto porque hoy el hombre ayuda. Porque antes era mariconera de todo se ayudaba a la casa. No se sentía hombre. Todo ha hecho un cambio...”


La opinión de las adultas mayores entrevistadas sobre las tareas del hogar y de cuidado nos dejan ver una clara reflexión, respecto al rol social otorgado a las mujeres, dentro del ámbito privado del hogar y como hay una percepción de libertad epocal y a su vez una mirada crítica de la falta de reconocimiento social en cuanto al trabajo realizado, no reconocido con tal desde, la no remuneración de los mismos y la desconsideración de sus parejas. 

A su vez hay una valoración del rol actual del hombre como padre, de la necesidad de que se involucre en la crianza y cuidado de los hijos y cómo deja entrever que a ellas no las ayudaban porque así su posición social de jefe de hogar se desdibujaba. 


Butler analiza el edadismo como un enfoque, que se centra en el individuo, es el que guía los protocolos de atención, y sitúa a la vejez como una inexorable pérdida de capacidades, que no permite un acercamiento a las personas mayores cuya salud, actividad y vínculos están perfectamente. Robert Butler (1969), en Fernández Cubero (2015)


El análisis propuesto tiene como objetivo poder hacer visible algo que cree imposible una gran parte de la sociedad, que tiene que ver con la opinión que tienen las adultas mayores del presente y como estas, sean coincidentes o no con la teoría en sí, permite reconocer un aporte de gran magnitud a los debates instalados en la actualidad y muestran reflexión desde una constante comparación con los tiempos pasados. 


El edadismo es un imaginario social y colectivo que configura la vejez como un estereotipo negativo que discrimina a las personas mayores por el hecho de ser viejas. Como consecuencia, en esta fase concreta de la categoría de la vejez lleva a las personas mayores a ser consideradas como un grupo social aparte, relacionado siempre con la enfermedad, la dependencia, la fealdad, la infantilización, la pobreza o el aislamiento. 


La Convención Internacional sobre los derechos de las personas mayores, destaca lo siguiente: 


“...reconociendo que la persona, a medida que envejece, debe seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en las esferas económica, social, cultural y política de sus sociedades; (...) y respaldando activamente la incorporación de la perspectiva de género en todas las políticas y programas dirigidos a hacer efectivos los derechos de la persona mayor y destacando la necesidad de eliminar toda forma de discriminación…” (Convención Internacional sobre los derechos de las personas mayores, p. 15) 


No obstante, es que, a partir de esta consideración, se intenta destacar los aportes en relación a la temática del género y el feminismo, las opiniones de las adultas mayores de 90 entrevistadas reconocidas como partícipes sociales activas y contrarrestar el imaginario social impuesto del cual habla Butler. 


“…Pero yo sé que los que tenían hijas.. - cómo la dejas ir, no la dejes ir si sabes que no va haber nadie en la casa-  va haber 7 varones y 3 chicas, no la dejes ir…” ;​ “…Yo creo que hubiera tenido miedo que pase algo. Paso y sigue pasando ahora cada vez con más tranquilidad y más libertad…”

“…Por la naturaleza humana. No era como ahora la libertad. No pasaba eso chicas, no sé cómo decirte…” ​“…Que la chica quede embarazada, Dios me guarde. No te olvides que no había ningún criterio para resolver el embarazo…”

“…Y claro. Una relación sexual era una cosa terrible, no lleguemos al embarazo…” “…Para mí el miedo era a la relación sexual. No era como ahora, Quien no tiene novios o novias que duermen en la casa de la familia. Eso antes no se te hubiera ocurrido…”

​“…Pero esos cambios son de la mitad del siglo pasado. Fue de engranaje en engranaje. Que yo creo que ahora nos hemos pasado de revoluciones…” ​“…No puede ser que los chicos vayan a un baile y se vayan a acostar sin conocerse....”

“…Yo no sé si es porque están criados distinto. No sé…” “…yo los crié a todos por igual..”.

​“…Yo he tenido varones y mujeres, de los dos, yo los he criado a los tres. Claro, mis varones han tenido la suerte de tener un padre especial y mis varones cocinan los dos, mis varones son capaces de pegar un botón, o de arreglar el ruedo de un pantalón…”


Aquí podemos ver un desfasaje interpretativo en cuanto a la libertad sexual/ individual y los modos de crianza. Es interesante cómo las entrevistadas deliberan en relación al embarazo adolescente entendiendo que es motivo de los modos de crianza actuales y la libertad que se les permite. Recordemos que en la época en la cual las adultas mayores protagonistas atravesaron su adolescencia, había una conciencia social de cuidado que tiene que ver con permitir las relaciones sexuales dentro del matrimonio y con una única pareja que probablemente sería para toda la vida. También podemos destacar que el acto sexual era pensado para la procreación y conformar una familia. 

Hoy nos encontramos con una actualidad en la cual las personas tiene la libertad, aunque este no sea aceptado por el total de la sociedad, a no casarse, no tener hijos, disfrutar de la sexualidad por placer. 

No es menor considerar que a lo largo de la historia se presentaron muchos sucesos que permitieron reflexionar en cuanto a la libertad sexual, la maternidad, el casamiento y las tareas de cuidado. La inserción de las mujeres en el mercado de trabajo, la participación de las mismas en la política y el poder elegir estudiar una carrera para ser profesionales y dedicarse a ello, el debate por la educación sexual integral y el aborto seguro, legal y gratuito, entre otros. 

Ahora bien, en términos de posturas, es preciso hacer un análisis desde la teoría feminista. En América Latina, nuestros feminismos, no sólo como expresión política, sino también como desarrollo académico, toman características más pragmáticas, más relacionales. La presencia religiosa hace su entrada en los temas de preocupación social y por supuesto no le son ajenos al feminismo. (Barquet, 2002)


El foco central del movimiento feminista, es la denuncia de una opresión específica de las mujeres, así como la propuesta de diversas interpretaciones acerca de su origen y de sus causas, y por último la generación de posibles vías para su superación.


En estas últimas décadas, el movimiento feminista ha logrado una influencia considerable en la sociedad y ha sido fundamental para el cambio cultural de enorme trascendencia que se ha efectuado en las propias mujeres y sus expectativas.


“…Yo no sé si lo pensaba... A veces cuando tenía peleas con él decía si mando al diablo todo y me mandó a mudar y qué sé yo...pero como sabías que no había que separarse después se te pasaba y seguías. Y por más que no... la convivencia... seguías. Ahora es distinto, ahora no se aguanta nada. Mi hija se casó dos veces con cada uno tuvo un hijo y se separó…”


“…Le hacía milanesas. Le hacía un alto así de milanesas, como le gustaba la comida que hacía...!  Hacía mucha comida... que hoy no se hace, que las mujeres no hacen...” ​“…Antes se hacía puchero, risotto, y lomo Strogonoff, bien fuerte...”


“…Más cómoda... Yo te hablo por mí, no es general. Más cómoda porque si tu marido no quería que trabajaras no trabajabas y listo. Es como que ahora viven más nerviosas, con más cosas. Uno vivía más tranqui… creo que la cabeza también era distinta no?...”


​“…La situación económica influye, eso es verdad. Porque a veces la mujer... Yo en eso por suerte (digo por suerte) porque no salí y no tenía que trabajar, al revés mi marido no quería que saliera a trabajar. Pero también pienso que uno pierde su vida porque teniendo tu dinero es distinto...”


​“…Y bueno, pero antes las mujeres se casaban... la que no se casaba a los 20 años era candidata a solterona. Se casaban y tenían un hijo…”


​“mi marido ya no quería que siguiera trabajando, una lástima, pues en aquella época se hacía caso al marido.”


“​… Ahora cuando yo vine después me casé, mi marido, mi primer marido no quería que pintara porque decía que el pintor era loco. Entonces tenía que pintar a escondidas y no tenía reuniones, ni amigos, ni nada, nada tenía. Ahora cuando yo me separé de él; él se consiguió una mujer mejor que yo. (Risas) Entonces hice lo que yo quería...”


Sobre las opiniones destacadas, en cuanto a la imposición del hombre, encontramos en los discursos diferentes marcos de aceptación a la cultura patriarcal de la época y un trasfondo que muestra la reflexión de la misma. Las peleas que se aguantaba sin pensar en separarse, entendiendo que la ley de divorcio data de la década de 1980, y que su aceptación social fue un proceso lento en el cual se ponía (y aun se pone) en juego el  pensamiento religioso, el cambio del rol social de la mujer, puesta más por fuera de la casa, como actor partícipe y público en la sociedad, la inserción de la misma en el mercado de trabajo quién gana y dispone de su propio dinero. A su vez es interesante destacar cómo se interpreta la libertad de poder hacer lo que a una mujer le gusta una vez que la pareja no se encuentra más en la vida personal, lo cual permite desarrollar las actividades deseadas desde la subjetividad.  


Aunado a esto, la transformación del mundo laboral y doméstico, abre para la mujer una ventana de oportunidades para ir avanzando en campos intelectuales y profesionales nuevos.


Los años sesenta, al interior del movimiento feminista, se reluce una nueva fase de liberación, donde se establece que la realidad vivida y la identidad femenina como una condición subordinada de la mujer ante el hombre y de segundo orden en el mundo social, no es una condición natural sino una diferencia socialmente construida a partir del proceso educativo y formativo que experimentan las mujeres desde pequeñas. (Barquet, 2002)


“...mira, aunque no nos guste, el mundo lo han hecho los hombres. Las mujeres éramos una máquina de reproducir hijos, no había otra, era así, lamentablemente la sociedad, la vida, era eso. Pero tampoco me gusta esta vuelta de tuerca así. No me gusta. A mi, yo soy un poco machista, bah a mi me gustaron siempre los hombres la verdad que no estuve más que con un hombre en mi vida, cualquiera que me oye pensara que no sé, no, no. A mí un solo hombre me besó, un solo novio tuve y nada más, y se acabó la cosa. Y ni siquiera lo conquisté, ni siquiera me tomé el trabajo de conquistarlo. A lo mejor por eso me pasa, pero a mí me gusta el hombre, me gusta oír cantar, me gusta oír hablar… me gusta el hombre. Pero en este momento, está muy bien la lucha de la mujer...”


“...a lo mejor dentro de cien años se podrá saber haciendo análisis sobre estas cosas. Todo va cambiando tanto. De cualquier manera, este siglo no tiene nada que ver con el siglo pasado. Lo que tenemos muchos años y hemos vivido la primera mitad del siglo pasado, en ese tiempo, del 40 en adelante, cuando vinieron los cambios de la posguerra…”

“...en la ciencia, en el automovilismo, en la industria, fue un cambio tan grande que yo decía, a este siglo los historiadores le van a poner un nombre, porque es tanto lo que cambio. Del año 30 al 60 es increíble como cambió. Solamente en pensar cuando podes o no podes tener hijos, por ejemplo. Antes el varón era… cuántas mujeres han sido desterradas, culpadas por no tener un varón, dejar reinados por ejemplo. Ahora se sabe que el que da el sexo al hijo es el varón. O las pastillas anticonceptivas.. un montón de cosas. Te pones a mirar y no podes creer las cosas que salieron en la mitad del siglo pasado. Increíble. Va a tener un nombre ese siglo…”


Continuando con la interpretación de la imposición del hombre, desde una perspectiva patriarcal y machista, vemos cómo las adultas mayores reflexionan en tanto y en cuanto a las posibilidades que tenían de mantener las amistades, cuando sus parejas no se encontraban en casa, en un momento determinado del día, la valoración pero a su vez la mirada crítica del lugar ocupado socialmente que rondaba en casarse, tener hijos y ocuparse de las tareas del hogar y de cuidado. Hay una opinión destacada de los cambios sociales y culturales favorable para las generaciones futuras, la valoración de la aparición de la pastilla anticonceptiva por ejemplo. 


A partir de la década de 1960, se comienza con un proceso de reflexión y deconstrucción de los aspectos que tiene que ver con la opresión del patriarcado, haciendo hincapié en los temas de la sexualidad y del dominio y autonomía del cuerpo femenino. Es el arranque de la lucha a favor del aborto y la libre sexualidad de la mujer, que se convierte en la bandera en contra del patriarcado, durante las décadas de 1960 y 1970 (Barquet, 2002)


Consecuentemente se comienza con la incursión en profesiones y campos hasta entonces considerados masculinos, reconocimiento del derecho al divorcio, legalización de diversas modalidades de interrupción del embarazo, entre otros. 


El estudio exploratorio de la situación socio sanitaria de la población de más de 90 (noventa) en la Ciudad de Buenos Aires, abordó mujeres que nacieron en los años 30​ y que a lo largo de su vida fueron arrasadas por ideales de desnaturalización, deconstrucción y sobre todo de cambio en la crianza de la niñez y la adolescencia. Rescatando sus palabras se intenta hacer una valorización del pensamiento y las ideas construidas de esta población. Ésta es producto de reconocer el esfuerzo, pero también el interés y la responsabilidad que conlleva acompañar los cambios sociales y culturales y a las nuevas generaciones que golpean con novedades que para la generación estudiada son difíciles de acunar. El debate está sobre la mesa. Hay que seguir profundizando. Esto será fruto de un proceso en el cual estemos todas incluidas, respetando la diversidad de pensamientos, los saberes y las experiencias que cada una lleva en la piel y en el cuerpo. Porque las vivencias, las enseñanzas inculcadas, los recuerdos en la memoria son imprescindibles de reconocer. 


Las adultas mayores, en estos últimos años de apogeo del movimiento feminista, se han involucrado en los debates de género para dar su perspectiva, haciendo hincapié en sus historias de vida como procesos de experiencia y vivencias que serán el legado que dejarán a las futuras generaciones. Entendiéndose también como mujeres, debaten sobre sus derechos construyendo una importante opinión y perspectiva de los hechos, desde sus experiencias de vida reconocidas como libertades de la época y desde allí interpretando los cambios epocales haciendo un proceso de desnaturalización y reflexión constante. 


Simone De Beauvoir (1970) nos dice: ​“Si los viejos manifiestan los mismos deseos, los mismos sentimientos, las mismas reivindicaciones que los jóvenes, causan escándalo”​. Las viejas han podido elaborar, en este tiempo, una opinión sobre el feminismo enmarcada en una historia de vida y una forma de crianza que se arrastra del siglo pasado. Es momento de ver este pasado, como un aporte individual y colectivo, de desafíos, deconstrucción de identidades, de oportunidades. Al mismo tiempo, este reconocimiento puede aportar a la eliminación de prejuicios vinculados a la vejez. 


Este capítulo tiene la intención de mostrar cómo ciertas cuestiones que hoy vemos como “normales”, “naturales”, por ejemplo, la posibilidad de divorciarse, el ingreso de la mujer al mercado de trabajo, el cambio en la forma de crianza, en un momento de la historia fueron problemáticas que mediante el discurso crítico, por su reconocimiento como tal, se pusieron en la agenda del estado por otras mujeres. 

La poca visibilización, y en algunos casos la exclusión, de las mujeres mayores en el debate por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, a pesar de ser ellas mismas la historia viviente de lucha en contra de la imposición de roles sociales, mandatos culturales y estereotipos, lleva a darle un punto central al tema para visibilizar que las adultas mayores también fueron y son participes de este auge, con sus aportes y debates críticos y constructivos.​


“...No, los fines de semana nos encontrábamos con los matrimonios… hasta incluso con los matrimonios amigos de mi marido. Como que en esa época las amigas de uno era como que te veías a la tarde sola con ellas y él no esté…es una cosa que es tan distinta ahora… la mujer es distinto, trabaja de otra manera... Muchísimos cambios...”

“...No, porque… este… no se por qué… viste… pero te vas quedando así con tu marido... es decir, ya cuando te encontrás sola es distinto...”


Analizar las opiniones de las adultas mayores con una mirada crítica y desde una perspectiva feminista, nos permitió rescatar del discurso grandes luchas que de ellas se arrastran y que no fueron sucesos naturales.

La incorporación de las mujeres al ámbito público, lugar que se logró conquistar a partir de la remarcación de las mujeres en contra de los roles y tareas asignadas, evidenciando que estos roles son producto de una construcción cultural.


Se entiende por resiliencia la capacidad del ser humano para reinventar las situaciones vividas. Esta idea plantea que, de acuerdo a las circunstancias y a una multiplicidad de factores, una persona que ha podido ser resiliente frente a determinados hechos de su vida, puede perder el equilibrio y derrumbarse en otro momento. (Valeria Schwalb, 2018)

Es por ello relevante mostrar la interpretación de estas mujeres a la problemática de género, teniendo en cuenta el curso de vida de cada una, sus antecesoras y lo que transmitirá al resto, es fundamental para seguir construyendo historia. 


Magalí Risiga (2018) plantea que cada relato incluye un contexto en cuanto a época, instituciones y roles, es decir, un encuadre histórico que aporta una mirada única de una realidad. Se destaca la importancia de poder compartir específicamente la historia de vida personal. Desde experiencias particulares, subjetividades y singularidades que desembocan en memorias colectivas, descubriendo cuestiones en común tales como: ser víctimas del ejercicio de poder, el sometimiento, mandatos reiterados, roles esperados socialmente, ciertas actividades y tareas asignadas, lugares permitidos o lugares negados, abusos encubiertos, violencia y silencios, entre otros.


Aquí podemos rescatar la importancia del aprendizaje que se destaca como el cuarto componente del envejecimiento activo. El aprendizaje como método de reflexión constante de los cambios sociales, culturales y políticos que hacen las personas mayores, enmarcados en el debate por el reconocimiento de los derechos de las mujeres.


“...Lo del aborto por dios. Tenemos para discutir tres días. Pero bueno. Porque la mujer no queda embarazada sola, ¿o no?...” “...cuál es el problema. A la mujer no le dan el derecho a elegir y el hombre si, tira el polvo, se va y se acabó la historia. No puede ser. Si él tiene el derecho si te he visto no me acuerdo…” “… no puede ser. Emparejemos las cosas...”


“...si, es una decisión personal...”


”...bueno, todavía hoy hay tribus que a las chicas le sacan el clítoris para que no puedan sentir. Es una cosa…”  “...es un espanto. Y que todavía suceda, en los gitanos es algo muy común, que establezcan este con esta y se acabó la historia…”


“...yo creo que eso a nivel mundial ha mejorado, pero antes era muy común. Pero eso a mediado del siglo pasado fue cambiando con fuerza...”


“...y no, si están por los cuarenta tienen que apurarse, pero ahora hacen el tratamiento y lo logran, o si no congelan óvulos...”

“...Claro, antes no había otras opciones...”

“...claro, claro... pero por si acaso, si después me agarra la loca… se congelan…”


En este ejercicio de relatar vivencias, conocimientos aprendidos, se trabaja la idea de reminiscencia, trayendo al presente un relato de algo ocurrido en el pasado como oportunidad para reelaborarlo y resignificarlo, de modo de poder transmitirlo incluso para pensar el futuro. 

Aquí podemos ver la valoración en relación a la posibilidad que hoy tienen las mujeres de elegir sobre su maternidad rememorando sucesos del pasado entendiendo que el hombre si no quería ser padre podía elegir irse de su hogar y/o no reconocerlos como propios. A su vez hay un reconocimiento implícito al derecho de elegir maternar haciendo mención al debate del aborto seguro legal y gratuito y cómo éste es necesario que sea reconocido para que la mujer pueda ejercer su derecho a decidir, al igual que el hombre lo ha hecho siempre. 


Históricamente el feminismo académico ha prestado poca atención al edadismo, a las relaciones de edad y a la vejez en sí misma. De hecho, la mayoría de los trabajos se han centrado en la mediana edad y en el proceso de envejecimiento, siendo muy escasas las investigaciones que tratan de las mujeres viejas y de la vejez y sus condiciones. Está es una de las grandes quejas de los colectivos de mujeres mayores que no han encontrado en las elaboraciones feministas respuesta a los grandes temas de la diversidad del envejecer femenino en nuestra sociedad. (Cruikshank, 2003;

Macdonald y Rich, 1983 en Freixas, 2008)


“...Cuando está la cola larga del colectivo… que a mí me encanta, por el machismo lo disfruto jaja, y ellos se hacen a un costado y dejan subir a las mujeres...” “... es lindo eso, me encanta verlo...”

“...yo lo veo como machismo. ¡¡Me gusta que el macho haga eso por diooos!! Proteger a la hembra, ¿sino que clase de hombre es...”

“...¿No? Yo creo que sí necesitamos que nos protejan...” “...porque es hombre…”


“... la mujer es mucho más… si vos pones un hombre y una mujer a hacer un trabajo, la mujer es mucho más prolija, mucho más cuidadosa, mucho más… no sé cómo decirte, le pone el alma a lo que hace...”

“...porque uno es así porque es mujer...”


“... reconozco que las mujeres …digamos somos más completas, porque estamos hechas de otra manera. Porque de cualquier manera aunque te ocupes solo de la casa, yo lo viví, solo de la casa, tres hijos, mi papá y mi hermano que era un chiquilín… 18 años era una criatura. Yo no era mucho menos criatura que él, pero ya una vez que te casaste, una vez que tuviste un hijo, tenés que madurar o madurar, si te gusta bien y si no también. Y no tenés más remedio, te vas haciendo como una profesión de estar atenta a que no se te queme la comida, a que el lavarropas funcione, a que no se pase…”


Es interesante ver cómo a lo largo del discurso encontramos una contradicción que se presenta por la reflexión que se genera en el hablar, en relación a los roles y estereotipos sociales. Al principio se destaca la importancia del cuidado del hombre hacia la mujer pero luego se hace un comentario profundo en la capacidad que sobresale de las mujeres en cuanto a maduración que deviene del matrimonio y la maternidad y la multiplicidad de tareas entre otras. 


Poner esta problemática en claro, llamarla por su nombre, llevarla a la conciencia colectiva mediante la palabra, puede permitir acrecentar la cercanía al incorporar las diferencias, vivir entre nosotras y con los demás la riqueza del intercambio, contribuir a la cultura política con un verdadero ensayo de pluralismo. Es preciso integrar las diversas maneras en que las mujeres se encuentran en torno a una proclama común.

(Lagarde y de los Ríos. 2012, p. 481)


La investigación gerontológica feminista se plantea como objetivo fundamental llevar a cabo procesos clarificadores que incidan sobre la vida de las mujeres viejas, sobre su imaginario y sobre el de las personas que las rodean. Pretende ofrecer nuevas alternativas para transformar la realidad social y la vida de las mujeres, re-situando el valor de su experiencia, puesto que una de las prioridades de la investigación gerontológica feminista es la de encontrar imágenes que alimenten la necesidad humana de significado (Freixas, 2008, p 44 ).


“...y mira, se permitió el pantalón en los colegios cuando yo ya estaba en el La Salle...”

“...pollera… y las que se animaban a usar pantalón tenían que tener una figura… viste, te animabas si tenías 20 o 25 años y una figurita…”


“...Las propagandas de las toallitas para las mujeres, los protectores, ¿por qué le tiene que poner la muestra de…” “... en mi época era secreto!...”

“...las embarazadas usan pantalón por acá abajo y toda la panza afuera. La ropa de embarazada era para tapar la panza y que nadie se diera cuenta que estabas embarazada!...” “...ahora van con la panza afuera...”

“...Porque no se animaban. No era costumbre… no se quien establece las costumbres y las privaciones en cuanto a la ropa, eso no lo sé, en la sociedad en general … no te puedo decir con seguridad de donde sale la norma…”


El reconocimiento de las historias de vida, es un reflejo de lo importante que es poder transmitir generación tras generación los valores trabajados, para poder continuar la lucha por los derechos de las mujeres. Es primordial promover el reconocimiento a las mujeres mayores de sus identidades construidas a lo largo del curso de vida, desde una perspectiva de sororidad.

Este empoderamiento colectivo que nos transmiten nuestras antecesoras a través de la reconstrucción de un discurso propio, de identidades propias, supone una atribución de poder, de una sensación de mayor capacidad para promover cambios en lo personal y también en lo social. (Iacub R. 2016)


LIBRO COMPLETO: https://www.trabajo-social.org.ar/wp-content/uploads/Mayores-de-90-anos-Vida-cotidiana-cambio-de-epoca.pdf


Biografía:


   

Barquet, M (2002) Revista del Postgrado en Ciencias del Desarrollo CIDES-UMSA. Nº 11. Septiembre 2002. Depósito Legal: 4-1-762-96


Convención Internacional sobre los derechos de las personas mayores

https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/proteccion/convencion-interamericana-derechos-personas-adultas-mayores


De Beauvoir, S. (1970) La vejez. Buenos Aires. Editorial Sudamericana.


Fernandez Cubero, A (2015) Cuerpo, género y vejez en las Viviendas Colaborativas para personas mayores. Trabajo de investigación. Master en Estudios Feministas y de Género. Curso académico 2014-2015. Ikasturtea. 


Huenchuan, S., Fassio, A., Antonio Carlos, S., Osorio, P., Miño Worobiej, A., Betthyany, K., ... & Paredes, M. (2010). Envejecimiento, género y políticas públicas. Coloquio regional de expertos.




Iacub, R (2016). ​Identidad y Envejecimiento​. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Editorial Paidós.


Kehl Wiebel S. Fernández J. (2001). La construcción social de la vejez.


Korol C. (2017). Feministas: diversas pero no dispersas. Leido dehttps://www.awid.org/es/noticias-y-an%C3%A1lisis/feministas-diversas-pero-no-dispersas


Lagarde y de los Ríos Mabel, (2012) El feminismo en mi vida. Hitos Claves y Topias. Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, Gobierno de la Ciudad de México.


Navarro, M. (2017) MUJERES INVISIBLES A LA LUZ de las políticas sanitarias. MESA90 | Envejecimiento: Tiempo, Cuerpo y Saberes. Jornadas UBA.OMS (2002) 




Schwalb, V. (2012). Todos somos resilientes: niños y adultos pueden superar hasta el dolor más profundo. Paidós.

 

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